{"id":8526,"date":"2020-10-05T19:23:47","date_gmt":"2020-10-05T19:23:47","guid":{"rendered":"https:\/\/aviva.health\/\/?p=8526"},"modified":"2020-10-06T17:22:12","modified_gmt":"2020-10-06T17:22:12","slug":"the-patient-provider-relationship-a-sacred-space","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/aviva.health\/es\/2020\/10\/05\/the-patient-provider-relationship-a-sacred-space\/","title":{"rendered":"La relaci\u00f3n paciente-proveedor: un \u201cespacio sagrado\u201d"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7903 alignright\" src=\"https:\/\/aviva.health\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/dr-chip-taylor-e1600895786437.jpg\" alt=\"\" width=\"351\" height=\"407\" \/><strong><em>Por Chip Taylor, MD, MPH<br \/>\n<\/em><\/strong><em><strong>Director del Programa de Residencia<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u201cGracias por venir, doctor\u201d. Estas palabras resonaron en la habitaci\u00f3n de esta modesta casa de campo, una fr\u00eda ma\u00f1ana de s\u00e1bado a principios de enero. Est\u00e1bamos reunidos alrededor de la cama del patriarca de la familia, un ranchero sensato y de vida dura, a quien tuve el privilegio de cuidar durante los \u00faltimos cinco a\u00f1os de su vida. Carl se estaba muriendo, y yo estaba all\u00ed a petici\u00f3n suya, aunque al entrar en la habitaci\u00f3n era evidente que ya era demasiado tarde para hacer algo por \u00e9l.<\/p>\n<p>Carl hab\u00eda estado tan irritable como siempre hac\u00eda solo seis semanas, y luego empez\u00f3 a deteriorarse con la barriga llena de ganglios linf\u00e1ticos sospechosos. Lo hab\u00eda visto dos veces desde que empez\u00f3 su declive. La tarde de Nochebuena, Carl acudi\u00f3 a mi cl\u00ednica; sentado erguido y orgulloso en su silla de ruedas, me cont\u00f3 que su pierna derecha se hab\u00eda hinchado durante la \u00faltima semana. Le recomend\u00e9 que hici\u00e9ramos una evaluaci\u00f3n para una TVP y, con su habitual franqueza, se neg\u00f3 cort\u00e9s pero rotundamente: \u00abNi hablar, doctor. No pienso ir a ning\u00fan maldito hospital en Nochebuena\u00bb.<\/p>\n<p>Intuyendo que Carl ten\u00eda la premonici\u00f3n de que no le quedaba mucho tiempo, comenc\u00e9 a hablar con delicadeza sobre opciones de tratamiento m\u00e1s all\u00e1 de las que pudiera ofrecer el onc\u00f3logo, incluyendo cuidados paliativos e incluso el suicidio asistido por un m\u00e9dico, un servicio que no ofrezco personalmente, pero que es legal en Oreg\u00f3n. Como era de esperar, afirm\u00f3 con vehemencia y profanidad que superar\u00eda esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dos semanas despu\u00e9s, Carl regres\u00f3 a mi consultorio. Iba camino a una cita con el onc\u00f3logo para recibir los resultados de su reciente biopsia de ganglio linf\u00e1tico. Se ve\u00eda fatal, y se lo dije al preguntarle: &quot;\u00bfSe siente tan mal como se ve?&quot;. Respondi\u00f3: &quot;Me siento bastante mal, doctor&quot;. Hicimos nuestra revisi\u00f3n rutinaria de s\u00edntomas y examen. Ajust\u00e9 su medicaci\u00f3n para el dolor y le hice algunas sugerencias suaves para su alivio antes de ofrecerle la oportunidad de hablar de nuevo despu\u00e9s de su cita con el onc\u00f3logo, por si las noticias no eran positivas. Creo que ambos present\u00edamos que esta ser\u00eda su \u00faltima visita a mi cl\u00ednica.<\/p>\n<p>No fue f\u00e1cil para Carl elegir cuidados paliativos, y necesit\u00f3 varias conversaciones telef\u00f3nicas durante los d\u00edas siguientes para tomar una decisi\u00f3n. Al final, solo dur\u00f3 una semana. Sentado en la silla junto a este hombre orgulloso y testarudo, rodeado de su familia y con su fiel perro a su lado, la familia me dijo que Carl quer\u00eda que fuera a su casa para contarle qu\u00e9 esperar en sus \u00faltimos d\u00edas de vida. Este comentario me sorprendi\u00f3 porque creo que las enfermeras de cuidados paliativos hacen un trabajo tan excelente explicando las cosas que a veces olvido lo importante que puede ser nuestra presencia como m\u00e9dico de confianza de la familia.<\/p>\n<p>Carl nunca le hab\u00eda tenido miedo a la muerte. Sentado all\u00ed, con la mano suavemente apoyada en su hombro, mientras hablaba con la familia, admiraba su cabello limpio y cepillado, su exuberante barba gris, su semblante sereno y su respiraci\u00f3n regular y tranquila. La familia contaba historias sobre su patriarca moribundo y me dec\u00eda que me apreciaba mucho porque era el \u00fanico m\u00e9dico al que no le intimidaba su forma de hablar grosera y que siempre le dec\u00eda las cosas con franqueza. La familia coment\u00f3 que ya se hab\u00edan despedido, pero sent\u00edan que Carl hab\u00eda estado esperando mi llegada para partir de esta existencia terrenal.<\/p>\n<p>La familia confes\u00f3 el d\u00eda anterior que las enfermeras del hospicio hab\u00edan recomendado retirarle el ox\u00edgeno a Carl, pero tem\u00edan que eso acelerara su fallecimiento. Finalmente, sent\u00ed que podr\u00eda ser \u00fatil mientras explor\u00e1bamos lo que sent\u00eda Carl sobre su ox\u00edgeno. Para que conste, Carl odiaba la c\u00e1nula nasal y jam\u00e1s la usar\u00eda en p\u00fablico. Pronto llegamos a un consenso un\u00e1nime de que Carl no usar\u00eda el ox\u00edgeno si pudiera hablar o si tuviera la fuerza para quit\u00e1rselo \u00e9l mismo. Le quit\u00e9 la c\u00e1nula nasal con cuidado y Carl falleci\u00f3 unas tres horas despu\u00e9s, en casa, en su querido rancho, rodeado de su familia. La familia est\u00e1 segura de que estuvo esperando hasta que lo visit\u00e9 y le di mi bendici\u00f3n y le asegur\u00e9 que podr\u00eda morir en paz.<\/p>\n<p>Me conmueve darme cuenta de que, en momentos como estos, no hay sustituto para la relaci\u00f3n y la confianza que se desarrollan con el tiempo entre el paciente, la familia y el m\u00e9dico. Hoy en d\u00eda, los m\u00e9dicos de familia nos esforzamos por brindar una atenci\u00f3n basada en la evidencia, centrada en el paciente, consciente de los costos y en equipo. Desafortunadamente, el paciente y la familia a veces se pierden en la lista de caracter\u00edsticas de la atenci\u00f3n. Lo que nuestros pacientes realmente desean es ser escuchados, reconocidos, apreciados y comprendidos. Creo que la medicina familiar y la contribuci\u00f3n de nuestra especialidad a la atenci\u00f3n m\u00e9dica en el siglo XXI...<sup>calle<\/sup> El siglo XXI se definir\u00e1 por la habilidad con la que gestionemos la dicotom\u00eda entre nuestros roles de m\u00e9dico-cient\u00edfico y m\u00e9dico-sanador.<\/p>\n<p>Los valores fundamentales que definen la nueva residencia de medicina familiar rural de Aviva Health son la reverencia, la integridad, la compasi\u00f3n y la excelencia. Nuestra profesi\u00f3n es una vocaci\u00f3n, y me esfuerzo por abordar cada encuentro con mis pacientes con una reverencia acorde con la confianza que depositan en m\u00ed. Creo firmemente que hay dos momentos en nuestra pr\u00e1ctica en los que entramos en un espacio verdaderamente sagrado con nuestros pacientes y sus familias: en los nacimientos y en las muertes. Ya no atiendo partos, pero cuando lo hac\u00eda, siempre cantaba feliz cumplea\u00f1os al cortar el cord\u00f3n umbilical y agradec\u00eda a la familia por permitirme formar parte del parto. Ahora que atiendo m\u00e1s muertes que nacimientos, sigo agradeciendo a las familias por permitirme formar parte de este espacio sagrado. Mi pr\u00e1ctica es mucho m\u00e1s rica y significativa cuando acepto la sacralidad de nuestra vocaci\u00f3n de ser a la vez cient\u00edfica y sanadora al cuidar de los pacientes, las familias y nuestras comunidades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>By Chip Taylor, MD, MPH Residency Program Director \u201cThanks for coming, doc.\u201d These words echoed around the room in this modest farmhouse on a chilly Saturday morning in early January. 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